Mente Paralela

Hace un par de semestres escribí este relato para una clase, imaginense la cara de la profesora al leerlo…

¿Qué tan cruel puede llegar a ser un deseo?, ¿Qué tan crudo puedo ser en pro de lograr aquel deseo?, ¿Podré hacerlo?, ¿Tendré el valor?…son demasiadas preguntas para un mismo caso, demasiadas interrogantes que dan vueltas en círculos interminables llegando siempre al mismo lugar, la misma ceremonia..

La crudeza de saber que aquel deseo es plenamente irrealizable, de saber que en este caso decir “Mi Deseo”, da lo mismo que decir “Mi Sueño”, saber que aquel deseo es totalmente utópico, es lo que me lleva a esta obsesión, a estas ganas de ir en contra de lo permitido, de ir en contra de lo que me han enseñado a lo largo de mi vida, de ir en contra de mi, pero sobre todo, en contra de ti.

Por este deseo pongo al filo de la navaja mis valores, mis principios, mis temores, mi lógica y a ti, pero… ¿Por Qué tu?, ¿Por Qué no cualquier otra persona que no tenga nada que ver conmigo o con mi círculo social?…Justamente tú, la idealizada, la perfecta, la inigualable, la que a lo largo de veintitrés años se ha transformado en un dogma y a la vez en un paradigma, en una hermosura que rompe los esquemas de varios, en una hermosura que va más allá de lo permitido. Debe ser por eso que eres precisamente tú la que día a día me esta carcomiendo por dentro, la dueña de mi lujuria, de mis bajos anhelos.

La vida es un ensayo, ¿No te parece?…todo fuese tan sencillo si tu y yo sintiéramos lo mismo el uno por el otro, y así fundir estas ganas entre los dos, volvernos dos caníbales, vociferando nuestra lujuria a todo pulmón, gritándole a los cuatro vientos nuestros pecados y nuestra mejor posición. ¡Pero no!… ¡no es así!, en esta historia el único que desea soy yo, el único que se muere y que se derrite soy yo, el que se calla sus pasiones y le entrega a otra su esplendor soy yo. Mientras tú, tan superficial e interesada, tan amiga y tan sincera, tan blanca pero tan negra, escondida tras esa sonrisa y ese cuerpo perfecto, tientas a los ojos de cualquiera cumpliendo al pie de la letra tus deseos, y como resultado final, un hombre alborotado y tu sumándole mas puntos a tu ego.

¡Casi todas mis neuronas giran en torno a ti!, en torno a tu silueta…a toda tu integridad, aquella que con ropa, mil veces con mis ojos he podido desnudar. ¿Y sabes algo?…No es justo, ni contigo, ni conmigo.

No es justo contigo por razones obvias a las cuales les resto importancia en este momento, pero aún así son razones de peso: Como por ejemplo, que nos conocemos desde los cuatro años, que somos amigos desde siempre, que confiamos el uno en el otro, que bla, bla, bla…

¿Pero donde quedo yo? ¿Dónde queda lo que yo siento? ¿Mis anhelos, mis deseos? ¿Dónde diablos los dejo?

No es justo conmigo por razones quizás no tan obvias para ti, pero evidentemente tácitas para mi, como por ejemplo que me has atraído desde la primera vez que te vi, que siempre soñé contigo para ser la dueña de mi primer beso, que he admirado tu belleza desde que tenía la inocencia de un niño, hasta ahora que soy un hombre que clama a gritos un poco de ti..

Imagino que debes estar asustada, y preguntándote mil y una veces “¿Quién me escribe esta carta?” “¿Me esta diciendo que me desea?” ¡Exactamente!, ¡Te Deseo!…y ese deseo lo voy a colmar, ese sueño lo voy a cumplir, “Pero eso no es justo”…. ¿Qué es justo?, ¿Quién demonios puede decir en este mundo que es justo y que no?, como podrás ver, me cuidé las espaldas al decirte el porque no es justo para ti y el porque no es justo para mi, ¿Entonces? ¿Por Qué la voluntad que debe cumplirse es la tuya y no la mía?, Voluntad, voluntad, voluntad, trata de decir muchas veces la palabra “Voluntad”, y te darás cuenta que de tanto repetirla, perderá el sentido. Asimismo hice yo, la repetí hasta la saciedad, hasta que por fin perdió el sentido, la voluntad se quedó sin sentido, porque precisamente voy a ir contra tu voluntad, así que mejor no recordar, simplemente actuar.

Pues bien, en este momento debes estar temblando, llorando o mirando al techo para no ahogarte con el llanto (gesto típico tuyo)…lo sé porque te conozco. Sé que tienes miedo, pero tranquila, yo también. Hasta puedo asegurar que tengo más miedo que tú, ya que en mí ha nacido una mente paralela, que es la que me hace razonar y moverme en pro de llevar a cabo este sueño. Pensándolo bien, yo debo matar esa mente paralela, ¿No te parece?…Sí, debo matarla, y es lo que voy a hacer, la voy a matar de satisfacción, la voy a colmar de tu carne, de tu cáliz, le voy a calmar la sed que tiene de tí, cuésteme lo que me cueste.

Nos veremos en la casa, en la calle, en la panadería, en el metro, en la ducha, en el espejo, en donde quieras, allí estaré.

PD: No mal gastes tu tiempo pensando quien escribió esta carta, el no saberlo es el precio que debes pagar por toda tu belleza, y por más que pienses, entre tantos hombres a los que les has roto el corazón, ¿Crees que vas a poder identificar cuál va a ejecutar tu violación?, lo dudo, lo dudo mucho…

Febrero 2006

 

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